El tipo de campana que mejor te queda depende de tres cosas: cómo está organizada tu cocina, qué tan seguido y con qué intensidad cocinás, y si podés o no tirar un ducto hacia el exterior. Si resolvés esas tres preguntas antes de hablar con un instalador, la visita técnica dura veinte minutos en lugar de una hora de idas y vueltas.
Los cuatro tipos que vas a encontrar en el mercado
Campana de pared. Es la más común. Va adosada a la pared, arriba de la hornalla o el anafe, y sube directamente hasta el cielorraso. Funciona bien en cocinas en línea o en L donde hay una pared disponible detrás de la cocción. Si tenés una cocina de obra estándar, casi siempre cabe.
Campana de isla. Cuelga del techo y no toca ninguna pared. Está pensada para las cocinas con isla o península donde la zona de cocción queda en el centro del ambiente. Necesita una altura de cielorraso generosa —por debajo de 2,70 m empieza a quedar incómoda— y un ducto que suba por el interior del caño decorativo hasta una salida en el techo o el cielorraso. Antes de comprarla, confirmá con quién te va a hacer la instalación si la estructura del techo permite pasar ese ducto.
Campana empotrada o integrada. Va dentro de un mueble superior. Hacia afuera no se ve casi nada: solo una rejilla o una placa de acero. Ideal cuando querés una cocina con línea limpia y tenés el mueble en el lugar justo. El contra es que suelen tener menos potencia que una campana decorativa del mismo ancho y el cambio de filtros pide sacar el cajón.
Extractor tipo downdraft. En vez de capturar los vapores subiendo, los aspira hacia abajo, a través de la mesada o integrado en el mismo anafe. Funciona bien en islas donde colgar una campana del techo no es viable por altura, estética o estructura. La extracción hacia abajo es menos eficiente que hacia arriba para frituras pesadas o cocción de carnes con mucho humo, porque el calor y el vapor tienden a subir antes de que los atrape. Si cocinás liviano, sirve. Si usás la plancha seguido, probablemente te quedes corto.
Hay también extractores de techo planos —se montan directamente en el cielorraso— pero en casas particulares son poco frecuentes y casi siempre requieren obra.
Extracción al exterior o recirculación: decidilo antes de comprar la campana
Esta diferencia impacta tanto en el modelo que elegís como en lo que va a costarle al instalador.
Una campana con extracción al exterior saca el aire viciado, el vapor y los olores por un ducto hacia afuera. Es la opción más efectiva, especialmente si cocinás con aceite caliente o hacés frituras seguidas. Necesita que exista —o que se pueda abrir— una salida al exterior: hacia el techo, una pared exterior o un espacio técnico. Esa obra la tiene que evaluar el instalador en persona.
Una campana con recirculación filtra el aire y lo devuelve al ambiente. No necesita ducto, lo que simplifica bastante la instalación. Usa filtros de carbón activado para retener los olores, y filtros de aluminio o acero para la grasa. El problema es que los filtros de carbón se saturan con el uso intensivo y hay que reemplazarlos cada pocos meses si cocinás seguido. Para una cocina de uso moderado funciona bien; para alguien que fríe cuatro veces por semana, no alcanza.
Antes de hablar con el electricista o el gasista para coordinar la instalación, sabé si vas a ir por ducto o por recirculación. Cambia lo que van a necesitar hacer y el tiempo de trabajo.
Caudal: cuánto aire tiene que mover
El caudal se mide en metros cúbicos por hora (m³/h) y es lo que determina si la campana va a poder con lo que cocinás.
La forma práctica de calcularlo: multiplicá el volumen de tu cocina (largo × ancho × alto) por la cantidad de renovaciones de aire por hora que necesitás. Para cocinas residenciales, se suele usar entre 10 y 15 renovaciones por hora. Una cocina de 15 m² con 2,60 m de alto tiene unos 39 m³. A 12 renovaciones, necesitás una campana de alrededor de 470 m³/h de caudal real.
Ese número parece técnico pero tiene una implicancia práctica: el caudal que figura en la caja es el caudal máximo en laboratorio, sin ducto. Cuando el aire tiene que recorrer un ducto de tres metros con dos codos, el caudal efectivo baja bastante. Por eso, si el instalador te dice que necesitás una campana de cierta potencia mínima para tu cocina y tu configuración de ducto, escuchalo.
Si hacés asados en el anafe, fritura de rebozados o cocción de carnes a temperatura alta, sobredimensioná un poco. Una campana que trabaja al 60% de su capacidad es más silenciosa y dura más que una que siempre va al máximo.
Las dimensiones no son un detalle estético
La campana tiene que cubrir por lo menos el ancho total del anafe o la hornalla. Lo ideal es que lo supere en 10 o 15 cm a cada lado, para capturar los vapores que se escapan por los bordes cuando las llamas o las zonas de cocción están en los extremos.
La distancia entre la campana y el plano de cocción también importa. Para campanas eléctricas, el rango habitual está entre 65 y 75 cm. Para las que van sobre un anafe a gas, generalmente se pide un mínimo de 75 cm —pero esto lo tiene que confirmar el instalador según el modelo que comprés, porque varía. Trabajar con menos distancia de la recomendada es un riesgo que no vale la pena correr.
Si la campana de isla que te gusta tiene 90 cm de ancho y tu isla tiene un anafe de 90 cm, quizás te conviene subir a 100 o 120 cm de campana. Mirá las dimensiones en frío, no solo la foto de catálogo.
Lo que suma tener resuelto antes de que llegue el instalador
En Nordelta, como en cualquier barrio cerrado, el proveedor necesita autorización previa para entrar. Si la instalación involucra tanto obra de ducto como conexión eléctrica y ajuste del anafe a gas, podés estar hablando de dos personas distintas —un electricista y un gasista— que tienen que entrar en el mismo día o en días seguidos. Coordinar eso de antemano te ahorra una vuelta de visita de cada uno.
Antes de que venga el instalador, tené decidido:
- Si va a ser extracción al exterior o recirculación.
- Dónde va a salir el ducto, si aplica.
- Las medidas del mueble o el espacio donde va la campana.
- El modelo que querés comprar, o al menos el tipo y el ancho.
Si todavía no tenés el artefacto, algunos servicios generales del hogar pueden hacer una visita previa para evaluar el espacio y darte los datos que necesitás para comprar bien. Eso también necesita autorización de ingreso, pero es una sola visita corta.
Cuando la instalación incluya cualquier modificación en la conexión del anafe a gas —mover un caño, cambiar una toma, agregar una llave de paso—, el trabajo tiene que hacerlo un gasista matriculado. No es una sugerencia: es lo que corresponde por seguridad y por las exigencias del reglamento de gas. Si después hay alguna revisión, tener la documentación del gasista te cubre.
Preguntas frecuentes
¿Puedo cambiar una campana que ya recircula por una de extracción al exterior?
Sí, pero implica abrir un ducto. Si la campana nueva va en el mismo lugar que la vieja, lo más fácil es que el instalador evalúe si hay salida posible hacia el exterior desde ahí. A veces se puede tirar el ducto por el mismo espacio que ya existe; otras veces requiere obra adicional.
¿Qué diferencia hay entre una campana con filtros de aluminio y una con filtros de carbón?
Los filtros de aluminio o de acero atrapan la grasa y son lavables: los limpiás en el lavavajillas o a mano y los reutilizás. Los filtros de carbón activado absorben los olores pero no son lavables y hay que reemplazarlos periódicamente. Las campanas de recirculación usan los dos en conjunto; las de extracción al exterior en general no necesitan el de carbón.
¿Cuánto tiempo lleva la instalación?
Depende del tipo de campana y si hay que abrir ducto o no. Una campana de pared que reemplaza otra existente, sin obra de ducto, puede resolverse en una o dos horas. Una campana de isla nueva con ducto por cielorraso puede llevar medio día o más. Pedile al instalador que te estime el tiempo antes, para calcular bien la ventana de autorización de ingreso.
¿Tiene que venir el gasista si solo cambio la campana?
Si la campana va sobre un anafe a gas pero no se toca ninguna conexión de gas —solo se retira la vieja y se coloca la nueva en el mismo lugar— en general no hace falta un gasista. Pero si se mueve el anafe, se cambia la toma de gas o se hace cualquier modificación en la instalación, sí. Ante la duda, consultalo con el gasista antes de que arranquen los trabajos.
¿La campana de isla necesita algún refuerzo en el techo?
Depende del modelo y del peso. Las campanas de isla de diseño pueden pesar entre 20 y 40 kg. La mayoría de los cielorrasos desmontables no están preparados para eso sin refuerzo. Antes de comprar, pedile al instalador que evalúe la estructura de donde va a colgar.
¿Conviene comprar la campana antes o después de hablar con el instalador?
Si tenés claro el tipo y el espacio, podés comprarla antes. Si hay dudas sobre si entra el ducto, sobre la estructura del techo o sobre las medidas exactas, una visita previa del instalador te puede salvar de comprar algo que después no aplica.
---
> Guía vecinal: no verificamos matrículas ni antecedentes. Confirmá siempre los datos y el presupuesto con el proveedor antes de contratar.